El Arte de los planes sencillos

admin/ octubre 17, 2017/ Miscelánea

Este fin de semana hemos tenido mucho entre manos, así que no hemos podido hacer un pequeño viaje que teníamos programado. Sin embargo eso no quiere decir que haya que renunciar a disfrutar. Hemos logrado inventar planes cerca de casa, alguna pequeña excursión y días con amigos que nos han venido genial para recargar pilas y romper con la rutina.

Así que hoy hacemos bocatas y cogemos la mochila porque nos vamos al santuario de la Virgen de la Fuensanta.

Se trata de una excursión cómoda, a 30 minutos de casa y en un entorno natural que tan necesario es para desconectar y relajar cuerpo y mente. Nosotros, como íbamos con las niñas, llegamos hasta arriba en coche, pero puedes aparcar abajo y subir el monte andando o en bici para los que estéis más en forma… Una vez arriba lo primero que hicimos fue visitar el santuario por dentro que es precioso.

Fue una visita rápida porque se estaba celebrando una boda y no éramos precisamente presencia discreta. Pero después dimos una vuelta a los alrededores, pudimos disfrutar de las vistas y nos encaminamos al pinar que rodea el santuario.

Los pinos dan un fresquito que seguimos necesitando por aquí a estas alturas del año… así que pudimos pasear sin morir en el intento. «Investigamos el bosque» cogimos palos, piedras y semillas, porque ir por ahí y no llevarte ningún recuerdo es como un jardín sin flores, parece ser.

Nos encanta conocer el entorno en el que vivimos y os animo a hacer lo mismo. Aunque lleves toda la vida en la misma ciudad probablemente haya sitios a los que aún no has ido cerca de ti, o rincones que te encantaron a los que te gustaría volver, ¿cerramos fecha?